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Recientemente, AEFA (Asociación Española de Fabricantes de Agronutrientes), ha realizado una entrevista a José Soto Pérez, gerente para España, Portugal y Marruecos de Nirit Seeds Ibérica, filial de la multinacional Nirit Seeds Ltd. ubicada en Israel. El tema: la fertilización y genética como alianza de éxito.

AEFA es una asociación sin ánimo de lucro, integrada por fabricantes de agronutrientes y bioestimulantes, con sede e implantación en el mercado español. Trabaja en la contribución eficaz en el desarrollo y expansión del sector agrícola, a la vez que destaca el carácter exportador de sus socios, quienes mantienen presencia con sus fabricados en los mercados internacionales de producción agrícola.

A continuación, reproducimos esta entrevista como apoyo a su divulgación.

Fertilización y genética

La fertilización y la genética, una de las alianzas clave para la rentabilidad del agricultor.

Oímos con frecuencia la expresión de ‘plan de abonado’ para llevar a un cultivo determinado a su optimización vegetativa y productiva. También que estos planes, junto con el control climático, llegan a ser únicos ya no sólo para cada especie, sino para variedades concretas.

Por otra parte, las empresas genetistas en el desarrollo de nuevas variedades, al margen de la obtención de resistencias, aumento de producción, valores organolépticos y comportamiento en postcosecha, prestan especial interés en sus planes de abonado por variedades para que los anteriores factores se materialicen con éxito.

A todo ello, la climatología reinante, instalación agrícola y técnicas culturales, se suman al entramado de un cultivo para que este se mantenga comercialmente en la cadena de valor agroalimentaria.

Nirit Seed Ibérica en Almería

En este artículo, nos centramos en la fertilización y la genética como una de las alianzas clave para la rentabilidad del agricultor. Para ello entrevistamos a José Soto Pérez, gerente para España, Portugal y Marruecos de Nirit Seeds Ibérica, filial de la multinacional Nirit Seeds Ltd. ubicada en Israel.

AEFA – ¿Nos puedes introducir en las empresas de obtención de nuevas variedades hortícolas?

José Soto – Te puedo hablar de Nirit Seeds como un ejemplo de todas ellas. Somos empresas multinacionales productoras de variedades híbridas de semillas hortícolas para la producción profesional, en las que invertimos ingentes cantidades económicas en investigación para la obtención de variedades que aporten valor añadido a toda la cadena de valor: al agricultor, a los mayoristas, minoristas del comercio y por supuesto al consumidor final.

La investigación de Nirit Seeds, y como digo extrapolable a la mayoría de casas de semillas, se concentra en la innovación, dando así respuesta a las exigencias de un mercado que en la mayoría de las veces las demandan sin decirlo.

Para ello, con las variedades obtenidas inicialmente, realizamos ensayos de este material en todo el mundo y una vez que el departamento de I+D+i y tras unos rigurosos test, se comprueba que la variedad cumple su cometido, es puesta en manos de los agricultores y estos, mediante las técnicas de cultivo empleadas, serán los que con sus producciones entren en la cadena comercial.

Pero también es cierto que la variedad en sí, es realmente una carga genética y que sólo la capacidad técnica del productor, con la correcta gestión de su control climático, trabajos culturales, fitosanitarios y fertilización, podrán sacarle su máxima rentabilidad.

¿Cómo ha sido la evolución varietal a lo largo del tiempo?

Te puedo hablar del mercado de semillas hortícolas híbridas para cultivos de alto rendimiento, ya que es donde he desarrollado todo mi trabajo profesional.

En sus comienzos se usaban variedades autóctonas en tomate como Flor de baladre, Raf, Muchamiel, etc. Todo se basaba en un comercio de mercado local por lo que no eran necesario grandes producciones y la conservación no era un factor tan relevante.

Con el desarrollo y crecimiento de las nuevas zonas productoras todo fue cambiando. En un principio la zona de Canarias era la mayor productora de tomates que, con el paso del tiempo, en la actualidad ha pasado a ser la zona de Almería.

Las exigencias del mercado nos requerían a las empresas de semillas variedades híbridas una alta producción y conservación, porque pasamos a ser un modelo de producción hortícola local a otro orientado para abastecer a toda Europa. Esto nos obligó a todos a trabajar en ello: sectores de semillas, fitosanitarios, riego, producción, manipulación, etc. con el propósito de ofrecer lo mejor al mercado.

Con la entrada del híbrido ¿Qué aporta?

En un principio se trabajaba en obtener de cada planta la mayor productividad posible. Con el paso del tiempo ha habido que introducir resistencias a enfermedades de suelo y virus en las variedades.

En la actualidad, además de producción y resistencias, se tiene muy en cuenta al consumidor y por lo tanto el trabajo en especialidades y mejores cualidades organolépticas son vitales para tener sentido en un mercado cada día más exigente y competitivo.

Variedades de tomate híbrido

¿Especialidades y cualidades organolépticas?

Sí. Los diferentes tipos de tomate de carácter local son muy valorados por el consumidor y un ejemplo sería el tomate Raf. Una variedad que en determinadas épocas del año su calidad es exquisita, pero para ello también se requiere unas condiciones de cultivo especiales como aguas de riego muy salinas y aportación de abono especiales. A pesar de todo ello, la producción es muy baja y la rentabilidad al agricultor se puede ver mermada en demasiadas ocasiones.

Ahora tenemos especialidades de tomate tipo chocolate, tipo pera, con buen sabor y bonitos a la vez que atractivos para el consumidor, siendo variedades cuya producción es aceptable. También entran en juego el tomate vino, perla, cherry, canario, etc. pudiendo afirmar que el abanico de tipos se incrementa en el tiempo.

Dentro de cada tipo también se producen variantes. Por ejemplo, en tomate de tipo pera se está incrementado su producción y se buscan variedades productivas y de calibre grueso tipo Carbino, que tenga buena conservación, pero manteniendo su sabor y textura para ensaladas.

También vivimos una tendencia para conseguir más tomates sin cuello verde doble GG, pero que pueda ser vendido como ensalada o tomate suelto. Por poner un ejemplo, está el caso de la variedad Avalancha, dentro de este tipo de variedades que tratan siempre de mantener sus cualidades organolépticas exigidas por el consumidor a la vez de dar respuesta al agricultor permitiéndole acceder a varios segmentos de mercado con un solo producto.

¿Estamos hablando del sabor?

Siguiendo con el tomate, hace pocas décadas entró el concepto de media o larga vida y ha sido todo un éxito porque ha permitido ‘relajar en los tiempos la cadena de valor’.

Pero no es menos cierto que se ha sacrificado su sabor y en ello estamos trabajando todos. En la actualidad, las nuevas variedades desarrolladas buscan ese equilibrio entre sabor, producción y conservación.

Para todo ello, no sólo basta con que las nuevas variedades reúnan esas características, también es muy importante que el agricultor gestione correctamente sus abonados porque estos tienen vinculación directa con los valores organolépticos finales.

Un adecuado plan de abonado permite el adecuado desarrollo de las plantas, que estas crezcan en equilibrio y con todo ello, se conseguirá el correcto resultado de calidad en todos los apartados del cultivo: desarrollo, floración, cuaje, fructificación, maduración y recolección de tomates con sabor, sin que merme su característica de comportamiento en postcosecha.

¿Todo desde la genética?

Sí. De hecho, podemos afirmar que no vendemos semillas, sino genética. Y eso es fácilmente entendible. Una variedad de tomate, por ejemplo, Avalancha o Carbino antes mencionadas, puede llegar a producir determinados kilos de tomate por planta en manos de un productor profesional y no llegar a recolectar ni un solo kilo en manos de un aficionado que lo pudiese llegar a cultivar como hobby.

La genética es la misma, pero la fertilización, control climático y manejo, son fundamentales a la hora de cultivar ‘industrialmente’. Y utilizo esta palabra porque en realidad estamos hablando de empresas productoras que se rigen bajo esquemas como cualquier otro tipo de industria, en las que todo está evaluado al milímetro.

Fertirrigación de tomates

A nivel profesional ¿qué papel juega la fertilización?

Es un factor fundamental. Tanto que se debe llegar a crear un plan de abonado específico para determinadas variedades. No tienen el mismo tipo de abonado un tomate cherry que un tomate gordo tipo Avalancha.

Esto es así y te pongo un ejemplo. En nuestros campos de ensayo de nuevas variedades, todas estas se abonan en fertirrigación con una especie de ‘menú general’. Con el tiempo, durante el proceso de evaluación, aquellas variedades prometedoras son evaluadas a mayor escala, con plantaciones monovarietales y con un plan concreto de fertirrigación para que estas, junto con otros parámetros de cultivo, den lo mejor de sí.

¿Un plan de abonado es estable para una variedad concreta?

No exactamente. Se marca un equilibrio variable según el estado de la planta y a las condiciones climáticas de la zona donde se cultiva y además en el tiempo.

Es evidente que la planta no vegeta igual durante los meses de diciembre con días más cortos y menos radiación, que en marzo con días alargando y noches menos duras. El desarrollo de la planta va condicionando su fertilización, dependiendo de todo ello y a lo largo de todo el ciclo.

Pero evidentemente también entran en juego otras variables como calidad del agua, época climatológica del año, estado fenológico de la planta, método de fertilización, etc.

¿Aquí entra en juego el asesoramiento técnico del genetista?

Sí y también el fabricante del fertilizante, porque estas empresas también innovan y hace tiempo que dejaron atrás los NPKs clásicos.

También nos encontramos ahora mismo ante una revolución en la fertilización, en la que el suelo es tenido en cuenta como nunca lo ha sido. Bioestimulantes y microorganismos están en plena actualidad y sin duda obligan a un cambio en las técnicas tradicionales de cultivo.

¿Entonces?

Está claro, como en toda evolución, las diferentes tecnologías están vinculadas entre sí para llegar a un objetivo común. En este caso, fertilización y genética deben de ir de la mano como fórmula de éxito para agricultores y consumidores.

Más información en https://aefa-agronutrientes.org/